viernes, 24 de marzo de 2017



  Promesas

Si para conocer el futuro, debo morir,
Quiero que sea en tus brazos mujer.
Si para saciar mi sed, debo conocer los labios que me envenan
Que los tuyos sean en el sin fin de la rueda eterna que es la vida sin recorrer

Si la luz me busca en tus ojos
Dejare que iluminen mi camino
Si voces de libertad no puedo escuchar
Resigno mi canto en tu voz

Llena de mentiras mis oídos
En cualquier amanecer

Y si mi piel envejece con el paso del tiempo
Quiero ser girones
Cubriendo tu cuerpo desnudo
Bajo las sabanas del placer.

Y cuando mi memoria falle
Quiero ser vida eterna en tus recuerdos.
Promesas incumplidas en senderos de tu íntimo mundo
Un secreto que guardas solo para mí.



viernes, 3 de marzo de 2017



Muros
El universo, la vida, la realidad me dan respuestas.
Cayo el muro de Berlín, cayó la cortina de hierro. Cayeron Jericó y Roma. El hombre está cerca de descifrar el genoma humano. Hoy se puede volar a la velocidad del sonido, cuando a Leonardo  Da Vinci no lo dieron presupuesto para  probar sus inventos En cambio el Vaticano le dio a Miguel Ángel el dinero necesario para pintar la capilla Sixtina. Einstein nos dio la teoría de la relatividad, y la NASA nos anuncia que tan solo a 40 millones de años luz encontró, otro sistema solar.
Y nadie, me puede responder, como no logro llegar a ti.
Donald (que, no es el pato) quiere levantar un muro. Y otro muro separa las ciudades de Posadas y Encarnación y  allá  a lo lejos Buenos Aires arde por el calor y el descontento. Un dron te puede llevar una pizza a tu casa en Shanghái, y otro puede asesinar a miles de kilómetros de distancia sin la presencia humana.
Y morirme quiero, cuando tú no estás. 
Un mensaje de texto llega al instante, pero la palabra de Dios nunca la pude escuchar. Clonamos  a Dolly  pero no se puede frenar el hambre mundial. Un tren bala, une un continente, y miles de refugiados  mueren a diario en el mar.
A quince pasos esta mi rosa y yo no la puedo regar.
Las  bacterias mutan, los virus resisten y la vacuna del SIDA no se puede fabricar. A diario asesinan a una mujer, y la justicia sigue con sus ojos vendados. Los poetas mueren en el olvido, porque un manto de indiferencia los cubre en el inconsciente popular. Un infame se esconde detrás de una cruz y bajo una sotana para abusar de la inocente infancia.
Mientras tanto, una barrera de libros y fojas se traga tu imagen, sin que yo quiera soltar tu mano. Entonces recordé el viejo proverbio oriental
_Se necesita un instante para conocer una persona
_Se necesita una hora para apreciarla
_Se necesita un día para amarla
_Pero se necesita una vida para olvidarla.


jueves, 16 de febrero de 2017

Nunca se jugo




Increíblemente el destino macabro juega con el sentimiento de las personas. Tan caprichoso como el mismo Cronos que al desemparejar los tiempos, cruza caminos imposibles de transitar. La vida no es justa pero es natural, en cambio los sentimientos cobardes alejan los amores. Dejando pasar un tren, viendo alejarse un barco, o cubriendo con un manto de olvido, las pasiones que no se atrevieron a ser. Nunca pudo compartir, con ella una tarde, una noche o un domingo de lluvia. Solo frente a aquella ventana donde hoy  se puede ver la lluvia calma de un 33 de febrero. Sus ojos se llenan de lágrimas, no oculta el dolor y besa una foto ya amarilla que encontró en el fondo del baúl. Aquella cabellera ondulante y oscura como las noches de su silenciosa pasión. En vano le pide a su sentido del olfato le revivía aquel perfume a jazmín, que en su inocencia de joven dejaba como una estela fulgurante por los pasillos del viejo hotel. Tan jóvenes y con vidas tan a destiempo. Pero  por aquellos tiempos él, no dejaba de pensar en salvar al mundo, y ella solo pensaba en ser feliz, con un príncipe que la alejara de su infortunio de trabajar y estudiar. Ambos pertenecían a un mundo salvaje y despiadado que algunas veces confunde el futuro de los jóvenes, sin querer revelarles el destino que guarda la vida para ellos. En cambio si sabia y desfrutaba con esa maldad de los Maquiavelo que pululan el mundo. Por fin recuerda el triste adiós, porque una tarde de domingo como hoy, la  vio bajo su ventana con su equipaje y al mirar hacia arriba saludo con una mano, luego detuvo un taxi y lo abordo. El  bajo raudo las escaleras  y en el pavimento mojado solo encontró aquella foto hoy vieja y amarilla que ella a modo de despedida le dejo. Hoy llora con su foto entre sus manos, hoy comprende que no sabe ni siquiera su nombre, hoy entiende que fue cobarde y que no se atrevió a cambiar su destino en pos de un único amor. Nadie golpea su puerta, nadie hace sonar su viejo teléfono, ningún cartero dejara una carta porque él nunca…nunca se jugó.

domingo, 22 de enero de 2017



 Mientras escriba y cante

Estaré vivo mientras escriba y cante.
Estaré vivo en un abrazo compañero, en el vino y en sus risas, soy solo vida en los acordes de una guitarra, en una polca y su acordeón.
Estaré vivo si me duelen las dictaduras, si llevo conmigo el llanto de un niño, y el corazón de mi madre.
Si me acompaña la voz profunda de mi padre, y una bandera que pinte el cielo  he ilumine mis sueños con su sol.
Estaré vivo en una esquina, bajo  cualquier farol, en esta ciudad o en aquella en una luna de verano o en la brisa de una playa bajo otro sol.
Seré vida en su calle adoquinada, en los charquitos que llevan barcos de papel, con mensajes de esperanza.
Seré la vida misma en el amor adolescente, en una letra olvidada de un rockanrol, en su rebeldía que no es más que pura poesía.
Y por fin se que estoy vivo si una mujer me quita el sueño.
Si  se que sueña conmigo, cuando bajo un cielo estrellado, aprieta con fuerza un pañuelo, me maldice y me ama.
Por eso se que estoy vivo, derramando  alegrías, ofreciendo mi mano para caminar junto a vos.
Por que estoy vivo en la mística esperanza de los dioses, que me pusieron en los caminos, tan  solo para hablarte de libertad y  de amor.

jueves, 19 de enero de 2017



 Identidad


¿Que quién soy?
Soy ambas márgenes de un mismo puerto
Mitad Buenos Aires, mitad la antigua Montevideo

¿Quieres saberlo?
Soy adoquines en sus calles
Y esa pelota que pica envenenada.

Soy chimenea de fábricas en el conurbano.
Y un grito de gol, en el Centenario.
Soy un perfume de mujer
Morocha arrabalera.
Soy tango en el Solís.
Y un bandoneón porteño, afónico, que se queja

Una tarde de mate en Palermo.
Y huellas en  una playa
Soy luz en las marquesinas de la calle Corrientes.
Y un canto de murga en la madrugada.

Soy banderas en la Plaza de Mayo.
Y gritos anarquistas en los barrios pobres.
Soy niños sucios de la villa.
Y obreros de una fábrica tomada

Y porque soy todo esto
Y mucho más aún

Porque soy canción de amor desesperada
Balcón
Malvón
Taconeo a oscuras
Y el vuelo de un gorrión
Que se pierde en los parques
De mis ciudades más amadas.

Por eso te digo
Soy mitad, Buenos Aires
Soy mitad, Montevideo

domingo, 15 de enero de 2017

Desierto




El calor sofocante, corta la respiración, el desierto africano parece no tener fin. Es un mar inconmensurable de sol y arena, con cuarenta grados reales a la sombra, que demuestran lo difícil que se hace la vida para cualquier especie.
No estoy aquí por azar, no fue el destino el que me trajo. Huyo, aunque mis fantasmas no me abandonan, y aunque a ellos trato de hacer olvido, aquí están conmigo.
Nombres que no han de despegarse de mi cabeza, rostros que me perseguirán incansablemente hasta el fin de mis días y la desilusión de haber perdido algo o toda  mi vida en la bendita Buenos Aires.
Una ONG me trajo hasta aquí, el Sahara africano, tengo como misión la colaboración humanitaria.
Soy médico voluntario, y me encuentro acampando en el medio del desierto en un hospital de campaña.
Jamás antes había visto tal despropósito de la humanidad, aquí hay una guerra que ya nadie recuerda como comenzó ni por qué, solo sé que soldados de un bando y otro pelean por una porción  de terreno estéril.
Continuamente llegan los heridos  al hospital, sus heridas hablan por si mismas de la crueldad de la batalla.
Si bien los contrincantes utilizan armas modernas para matarse unos a otros, también podemos ver en la fiereza de los combates la utilización de armas primitivas, como lanzas, flechas o espadas.
Cercenan sin pudor a los heridos, soldados, hambreados y deshidratados. Que aun rogando por sus vidas son cruelmente despedazados, al igual que la población civil. Ya que  esta sufre la desproporción de los ataques de unos y otros sin siquiera poder defenderse y  aun así en toda esta locura, de sangre, arena y dolor no puedo quitarte de mi cabeza.
Allí, siempre allí, viva en mi recuerdo como vivos en mis sentidos están tu voz y tus palabras, Como vivos esos, tus ojos, que dicen todo sin decir nada.
Tú, la que no tiene nombre, eres la única razón de mi vida, tú la única por la cual alguna vez, he querido ser algo y sin embargo no he sido nada. La que cerró con llave las puertas de su corazón, dándoselo a otro en tiempo y forma equivocadas.
Porque tú sabes que me amas, y sin embargo por orgullo y por dolor elegiste al peor de mis enemigos para entregar tu amor.
El día que te conocí, nuestros ojos  se cruzaron y mi cuerpo entero sintió la química de tu amor, vibramos en la misma frecuencia,  fue cuando el tiempo se detuvo, solo, allí en ese preciso instante donde las almas gemelas se reconocen una a otra.
No me fue difícil darme cuenta que tú misma habías sentido esa fuerza extraña, que imanta,  que junta los elementos que por ser distinto se atraen.
Pero mi terquedad, mis silencios y mi espíritu rebelde, solo lograron alejarte de mi. Yo soy culpable, yo soy el único responsable de haber perdido tu amor y por cobarde me merezco estar, donde estoy.
No quise entregarme a tu amor, sentí miedo de lastimarte, no quería hacerte daño de ninguna manera, entonces cedí tiempo y espacio a quien no debía.
Y el maldito traidor aprovecho tu dolor para seducirte.
Entonces, entregaste ese amor, por cuentas de oro.
Se lo entregaste al infame, artero, usurpador, que bien conocía tu dolor.
! Maldito, te maldigo!
Galán de moda, conocías la fragilidad de Liliana, sabias como yo que venía de otro desengaño amoroso, y no perdiste el tiempo lanzándote con tus mentiras a la caza de la más inocente de las criaturas, que el mismo Dios había puesto en mi camino.
Tan artero y mentiroso fue tu engaño que todos en el hospital pronto supieron, que tu cambio estaba en tu mentira. Y ella no supo distinguir entre lo genuino y lo embustero.
Simplemente porque no conocía  en absoluto al ladrón.
Fue así como aprovechaste su debilidad y así en una noche de soledad, me hirió de muerte cuando te entrego su amor.
Pero claro, ya es tarde, ahora caen bombas sobre el hospital, el olor a carne quemada se me hace insoportable, trato de dar socorro a los heridos, esquivando trozos de metal que cruzan el aire de la carpa.
Donde antes había un herido, ahora solo hay un pozo con fuego y pedazos de cuerpos mutilados quemándose en la impiedad de una batalla que no es.
Pues nuestro hospital no tiene custodia militar.
La carpa que hace de techo  comienza a incendiarse, siento que estoy herido, la sangre brota a borbotones a la altura de mi pecho.
Entonces una mano amiga trata de socorrerme.
Es inútil, se que muero, igualmente ya no podía soportar tanto dolor. y aun así entre el olor a carne quemada y la polvareda de la metralla solo una figura veo y es la tuya.
Así te pido perdón, muero en un lejano lugar.
Es que, es verdad, vine a ayudar, pero también vine a morir.
La simple idea de que estuvieras en sus brazos, tarde o temprano me iba a matar.
Por lo menos aquí, hasta donde pude, trate de ofrecer a otros un poco mas de vida y depositando en sus corazones un poco de ese amor que a ti no te pude dar, entonces ofrezco mi vida a cambio de saber que es siempre posible dar un poco más.
Dios, hoy creo en ti.
Dios, siento tanto dolor.
Pero no son mis heridas las que duelen, sino su recuerdo.
Dios, siento tanto frío en  medio de esta hoguera.
Entonces te ruego, permíteme que mis manos toquen su piel.
Permíteme que mis labios besen su boca.
Que mis ojos se lleven su imagen a la eternidad.
Dios, hazle saber a la mujer que tanto amo, que muero pensando en ella.
Que será el último suspiro que salga de mi boca, un beso que llegue a su memoria.
Y dile que por ella entregaría mi vida una y mil veces si me lo pidiera.
Y a ti te pido, otra oportunidad, en otra vida, donde la pueda amar.
Porque hoy pago mis errores en esta.
Porque ciego en mi delirio de vivir por la libertad, muero sin saber que quién no ama jamás podrá ser libre de verdad.